Martha Daniela Guerrero
A inicios de esta semana, el diario Politico obtuvo un borrador de una opinión mayoritaria producida por la Corte Suprema de Estados Unidos anulando el fallo Roe vs. Wade, el cual ha otorgado el derecho constitucional federal al aborto en el país durante los últimos 50 años.
Redactado en febrero de 2022 por el juez Samuel Alito y titulado “Opinión del Tribunal”, el documento filtrado es el producto de un consenso inicial entre los jueces Clarence Thomas, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, quienes junto a Alito, conforman la nueva mayoría conservadora de la Corte, nominada en su totalidad por mandatarios republicanos.
En su opinión mayoritaria, estos jueces determinaron a favor del estado de Mississippi en el caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization. El estado sureño busca criminalizar el aborto en casi todos los casos después de 15 semanas de embarazo.
Aunque se esperaba el dictamen de la Corte sobre este caso en aproximadamente dos meses, la filtración de este documento inicial supone la primera vez en la historia moderna norteamericana que una opinión del Supremo se hace pública antes de la emisión del fallo.
Según los procedimientos del tribunal, los jueces realizan votaciones preliminares sobre casos poco después de escuchar los argumentos orales, asignando a un miembro de la mayoría la tarea de un borrador de opinión, en este caso Alito. Sin embargo, los jueces a menudo hacen múltiples rondas de revisiones y los bloques de votos pueden cambiar antes del fallo.
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Sin embargo, si el borrador coincide con la opinión final de la Corte, se reescribirán los derechos reproductivos de millones de personas.
El aborto se despenalizó en Estados Unidos desde 1973, a partir de la decisión Roe vs. Wade. El caso fue inicialmente presentado por Norma McCorvey en 1971, conocida en documentos judiciales como Jane Roe. Al no querer continuar con su tercer embarazo, la mujer residente de Texas demandó a Henry Wade, el entonces fiscal de distrito del condado de Dallas, quien hizo cumplir una ley estatal que prohibía el aborto, excepto para salvar la vida de una mujer.
En 1971, la Corte Suprema aceptó escuchar el caso presentado por Roe contra Wade, puesto que la ley estatal aplicada había sido declarada inconstitucional en un caso anterior en un tribunal de distrito. En vista de que Wade ignoró la resolución judicial y ambas partes apelaron, el caso fue discutido ante la Suprema Corte a finales de 1972.
A inicios de 1973, en una decisión 7-2, el Tribunal sostuvo que el derecho al aborto se incluía en el derecho a la privacidad, reconocido en Griswold vs. Connecticut, protegido por la Decimocuarta Enmienda de la constitución norteamericana.
“Roe fue un error flagrante desde el principio”, escribió Alito en el documento que hoy representa una fuga de información sin precedentes en la Corte.
De acuerdo con el juez, el estudio de la historia de Roe vs. Wade “oscila entre lo constitucionalmente irrelevante y lo claramente incorrecto”, añadiendo que el razonamiento de este fallo es “excepcionalmente débil” y que la decisión original ha tenido “consecuencias perjudiciales”. En el documento, Alito finalmente argumenta que “el derecho al aborto no está profundamente arraigado en la historia y las tradiciones de esta nación.”
Además del fallo de 1973, la opinión mayoritaria rechaza rotundamente la decisión posterior de 1992, Planned Parenthood vs. Casey, la cuál mantuvo en gran medida el derecho al aborto.
“Es hora de atender a la Constitución y devolver la cuestión del aborto a los representantes electos,” escribió Alito en el documento.
Junto a un apéndice de 31 páginas enumerando leyes estatales previas penalizando el aborto durante los siglos XIX y XX, el borrador de 98 páginas incluye precedentes legales establecidos por el famoso jurista británico Sir Matthew Hale, quien a mediados de 1600s sentenció a dos mujeres a muerte por brujería y escribió un tratado excluyendo a la violación conyugal de la penalización.
Alito también señaló a iconos liberales como la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg y el profesor de Derecho de Harvard Laurence Tribe, quienes en momentos de sus carreras se opusieron a ciertos aspectos del razonamiento de Roe vs. Wade y su impacto en el proceso político.
Tras la filtración de la opinión de la Corte, cientos de defensoras y defensores del derecho al aborto y un número menor de opositores se han manifestado en Washington, D.C. durante los últimos días.
Las manifestaciones han contado con participantes de alto perfil, tales como la senadora demócrata de Massachusetts, Elizabeth Warren, quien enfatizó que esta anulación afectaría de manera desproporcionada a mujeres de bajos ingresos, sobrevivientes de abuso sexual y víctimas de incesto.
“He visto el mundo donde el aborto es ilegal,” dijo Warren. “Y no vamos a regresar a él”.
Actualmente, se espera que una de cada cuatro mujeres norteamericanas aborte en algún momento, según un estudio del Instituto Guttmacher, que investiga los derechos reproductivos a nivel global.
Entre ellas hay mujeres de todos los orígenes, pero las estadísticas muestran que quienes abortan en Estados Unidos tienden a no estar casadas, tener alrededor de 20 años, disponer de bajos ingresos y haber tenido embarazos previos. La comunidad afroamericana cuenta con tasas de aborto más altas que otros grupos demográficos.
Durante las demostraciones esta semana, muchas de las asistentes cargaban letreros en los que se leía “La elección es un derecho humano” y “El aborto es atención médica.”
En su aparición en las protestas, la senadora demócrata de Minnesota, Amy Klobuchar, señaló que varias encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses apoyan la preservación de Roe vs. Wade. Según el Pew Research Center, 7 de cada 10 norteamericanos no apoyan la derogación de la sentencia.
Sin embargo, aún ante lo que parece un consenso nacional, en los últimos años la Corte ha escuchado múltiples casos de estados intentando limitar dramáticamente el derecho al aborto.
Según el Instituto Guttmacher, en 26 estados norteamericanos concentrados en el Sur, el Medio Oeste y las Grandes Llanuras es “seguro o probable” que se prohíba el aborto si se anula Roe vs. Wade, y en más de 21 ya existen prohibiciones o restricciones al aborto listas para entrar en vigor en caso de que se revierta el dictamen constitucional.
Mississippi es sólo uno de los múltiples estados con “leyes de activación” que automáticamente penalizarán el aborto si el Tribunal revoca protecciones federales.
El último estado en adherirse a esta tendencia fue Oklahoma, el cual recientemente aprobó una estricta ley que criminaliza procedimientos después de la sexta semana de gestación, cuando la mayoría de las mujeres aún no saben que se encuentran embarazadas. Esta legislación se inspiró en una iniciativa promulgada por Texas en septiembre de 2021, conocida como el acto del “latido del corazón,” en referencia a los signos vitales del feto. Esta legislacion también incita a ciudadanos a denunciar a proveedores de abortos o a cualquier persona que facilite un aborto con una recompensa de 10,000 dólares, imponiendo una pena de hasta 10 años de prisión para quienes se encuentren culpables.
En países en los que el aborto está restringido o es ilegal, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que el número de procedimientos no disminuye, sino que las mujeres recurren a abortos clandestinos y poco seguros.
Aunque la OMS ha determinado que el 97% de los abortos clandestinos se producen en países en desarrollo, esta revocación podría hacer la práctica mucho más común en Estados Unidos.
En caso de oficializarse, este dictamen también contrarestaría una tendencia global hacia un acceso más libre al aborto, incluyendo a los dos vecinos de Estados Unidos.
El año pasado, la Suprema Corte de México dictaminó por unanimidad que era inconstitucional penalizar el aborto, sentando un precedente histórico para todo el país.
“Nunca más se perseguirá penalmente a una mujer o a una persona con capacidad para gestar un hijo”, dijo el ministro mexicano Luis María Aguilar tras el fallo. “Hoy se destierra la amenaza de prisión y el estigma que pesa sobre las personas que deciden libremente interrumpir su embarazo”.
Por su parte, Canadá es uno de los pocos países que permite el aborto en cualquier momento del embarazo, y el primer ministro Justin Trudeau se ha expresado en contra de la reciente ola de restricciones criminalizando el procedimiento en Estados Unidos.
Tal y como lo describió Politico al publicar la opinión, puesto que ningún borrador de la Corte se había filtrado públicamente mientras un caso continuaba activo, “se intensificará el debate sobre el que ya era considerado el caso más controvertido en la agenda del tribunal.”
The End of Roe v. Wade?
Martha Daniela Guerrero
This week, Politico obtained a majority opinion draft by the Supreme Court overturning Roe v. Wade, which has guaranteed federal constitutional protection of abortion rights for the past 50 years.
Drafted in February 2022 by Justice Samuel Alito and labeled “Opinion of the Court,” the leaked document is the product of an initial consensus among Justices Clarence Thomas, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh, and Amy Coney Barrett, who along with Alito, make up the Court’s new conservative majority.
In the published opinion, these justices ruled in favor of the state of Mississippi in Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization. The southern state seeks to criminalize abortion in almost all cases after 15 weeks of pregnancy.
Although the Court’s ruling on this case was expected to arrive in around two months, the leak of this initial document marks the first time in modern American history that a Supreme Court opinion has been made public before a ruling.
Under the Court’s longstanding procedures, Justices conduct preliminary votes on cases shortly after oral arguments, assigning one member of the majority with the task of drafting an opinion, in this case Alito. However, justices can — and sometimes do — change their votes as opinions circulate, and major decisions are often subject to multiple drafts and vote-trading.
However, if the draft coincides with the Court’s final opinion, the reproductive rights of over 165 million people are set to be rewritten.
Abortion was decriminalized in the United States in 1973, following the Roe v. Wade decision. The case was initially brought by Norma McCorvey in 1971, known in court documents as Jane Roe. Not wanting to continue her third pregnancy, the Texas resident sued Henry Wade, then the Dallas County District Attorney, who enforced a state law prohibiting abortion except to save a woman’s life.
In 1971, the Supreme Court agreed to hear the case brought by Roe against Wade, since the enforced state law had been declared unconstitutional in an earlier district court case. Since Wade ignored the court ruling and both sides appealed, the case was argued before the Supreme Court in late 1972.
By early 1973, in a 7-2 decision, the Court had held that abortion rights were included in the right to privacy, recognized in Griswold v. Connecticut, protected by the Fourteenth Amendment to the US Constitution.
“Roe was egregiously wrong from the start,” Alito wrote in a document representing an unprecedented leak in the Supreme Court.
According to the Justice, Roe’s historical review “oscillates between constitutionally irrelevant and plainly incorrect,” adding that the reasoning of this ruling is “exceptionally weak” and that the original decision has had “harmful consequences.” In the document, Alito concludes by arguing that “abortion rights are not deeply rooted in this nation’s history and traditions.”
Besides the 1973 ruling, the majority opinion offers an unflinching rejection of the later 1992 decision, Planned Parenthood v. Casey, which largely upheld abortion rights.
“It is time to heed the Constitution and return the abortion issue to elected representatives,” Alito wrote in the document.
Along with a 31-page appendix listing previous state laws criminalizing abortion during the 19th and 20th centuries, the 98-page draft includes legal precedents set by famed British jurist Sir Matthew Hale, who in the mid-1600s sentenced two women to death for witchcraft and wrote a treatise excluding spousal rape from criminalization.
Alito also pointed to liberal icons such as the late Justice Ruth Bader Ginsburg and Harvard Law Professor Laurence Tribe, who at times in their careers opposed certain aspects of Roe v. Wade’s legal logic and its impact on the political process.
Following the leaking of the Court’s opinion, hundreds of abortion rights advocates and a smaller number of opponents have rallied in Washington, D.C.
Demonstrations have included high-profile participants, such as Senator Elizabeth Warren (D-MA), who emphasized that the overturn would disproportionately affect low-income women, survivors of sexual abuse, and incest victims.
Currently, one in four American women is expected to have an abortion at some point, according to a study by the Guttmacher Institute, which studies global reproductive rights.
While women from all backgrounds are included, statistics show women who receive abortions in the United States are more likely to be unmarried; to be in their 20s; to have low incomes; and to already have a child. They are disproportionately likely to be Black, and to live in a Democratic-leaning state.
During demonstrations this week, many attendees carried signs that read “Choice is a human right” and “Abortion is health care.”
During protests, Senator Amy Klobuchar (D-MN) emphasized that several polls show that a majority of Americans support preserving Roe v. Wade. According to the Pew Research Center, nearly 7 in 10 Americans are against overturning the ruling.
However, even in the face of what appears to be a national consensus, in recent years the Court has heard multiple cases from states attempting to dramatically limit abortion rights.
According to the Guttmacher Institute, 26 states concentrated in the South, Midwest and Great Plains are “certain or likely” to ban abortion if Roe v. Wade is overturned, and more than 21 already have abortion bans or restrictions ready to go if the constitutional protection is lifted.
Mississippi is just one of multiple states with “trigger laws” that will automatically criminalize abortion if the Court strikes down federal protections.
The latest to join this trend was Oklahoma, which recently passed a strict law criminalizing procedures after the sixth week of gestation, when most women don’t yet know that they are pregnant. This legislation is inspired by Texas’ “heartbeat act,” enacted in September 2021. Texas’ law also encourages citizens to report abortion providers or anyone who facilitates a procedure for a $10,000 bounty, imposing a penalty of up to 10 years in prison time for those found guilty.
In countries where abortion is restricted or illegal, data from the World Health Organization (WHO) suggests that the number of procedures doesn’t decline, with women resorting to clandestine and unsafe abortions.
Although the WHO has determined that 97% of clandestine abortions occur in developing countries, the reversal of Roe v. Wade could make this practice much more common in the United States.
If made official, this ruling would also counter a global trend toward expanded access to abortion, including in the United States’ two neighbors.
Last year, Mexico’s Supreme Court unanimously ruled that it was unconstitutional to criminalize abortion, setting a historic precedent for the country.
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“Never again will a woman or a person with the capacity to gestate a child be criminally prosecuted,” said Mexican Minister Luis María Aguilar after the ruling. “Today the threat of imprisonment and the stigma that weighs on people who freely decide to terminate their pregnancy is set to be eliminated.”
Canada is one of the few countries that allows abortion at any time during pregnancy, and Prime Minister Justin Trudeau has spoken out against the recent wave of state restrictions criminalizing the procedure in the US.
Ultimately, as Politico emphasized in its publication of the leaked opinion, since no court draft has been leaked while a case remained active, “the debate over what was already considered the most controversial case on the Court’s docket will only intensify.”
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